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Corrupción y ocupación

TEL AVIV – Investigaciones policiales, comisiones de investigación que examinan los errores cometidos durante la guerra del Líbano de 2006, repugnancia ante los presuntos delitos sexuales del ex Presidente Moshe Katsav y ahora el anuncio del Primer Ministro Ehud Olmert de que, en vista de que las acusaciones de corrupción se arremolinan en torno a él, dimitirá en septiembre: todo ello indica heridas profundas en el tejido moral de Israel.

Los israelíes de edad, como yo, están estupefactos ante el alcance y la escala de la corrupción actual y la multiplicación de las investigaciones. ¿Es la corrupción algo que siempre ha existido aquí, pero estaba en cierto modo oculto hasta ahora? ¿Estamos enterándonos de su existencia porque nuestro fiscal y nuestra policía son más audaces y están mejor equipados en la actualidad?

No creo que la corrupción esté saliendo a la luz porque la imposición del cumplimiento de la ley sea en cierto modo mejor o porque los ciudadanos, como el personal presidencial que acusó al Presidente Katsav de delitos y acoso sexuales, sean más valientes. Lo que está saliendo a la luz es un mal mucho más profundo, una pérdida de valores en la sociedad israelí y en su gobierno, como nunca antes había existido.

Ese deterioro moral es más aparente en el comportamiento de los acusados actuales, que son mucho más desvergonzados y agresivos que en el pasado. Recuerdo que en el decenio de 1970, cuando surgieron sospechas de corrupción respecto de un ministro del Partido Laborista, éste se suicidó. Lo mismo hizo un director de un gran banco, economista brillante, cuando se sospechó que había cometido delitos financieros.