0

La responsabilidad empresarial en materia de derechos humanos

Las personas hacen cosas -deliberadamente o no- que dañan a otras personas. A fin de que funcione la sociedad, debe brindar a las personas incentivos -mediante premios y castigos, reglamentos y multas- para que no las hagan. Al contaminar el aire, perjudicamos a quienquiera que respire. El sistema legal desempeña un papel importante al respecto. Si perjudico a alguien, debe poder demandarme.

Naturalmente, las personas tienen el deber moral de no perjudicar a los demás. De hecho, tal vez se trate del imperativo moral fundamental: actúa con los demás como te gustaría que lo hicieran contigo y no actúes con los demás como no te gustaría que lo hiciesen contigo.

Emmanuel Kant, con su imperativo categórico, aportó el fundamento filosófico a quienes deseaban un fundamento para la ética diferente del representado por los aforismos religiosos, Pero la sociedad moderna no depende -ni puede hacerlo- sólo de que las personas actúen "correctamente". Recurre a las zanahorias y los palos.

Motivar a las empresas para que actúen correctamente es aún más difícil. Al fin y al cabo, las empresas no tienen conciencia; es sólo la conciencia de quienes las dirigen y, como han mostrado con demasiada claridad los recientes escándalos habidos en los Estados Unidos, a menudo la conciencia queda subordinada a los beneficios.