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Realismo constitucional en Kenya

NAIROBI – Por fin Kenya va a tener una nueva constitución, cosa que no habíamos conseguido durante decenios, pese a que prácticamente todo el mundo sabía que era necesaria. También es digno de celebración que la votación del referéndum sobre la nueva constitución fuera tan pacífica, sólo unos años después de que mi país fuera asolado por unas elecciones presidenciales violentamente disputadas. Al rehuir la violencia, los kenyatas han demostrado enfáticamente que podemos resolver nuestras disputas pacíficamente.

La aspiración de Kenya a una nueva constitución ha sido larga y dolorosa. Cuando el Presidente Mwai Kibaki se presentó por primera vez a las elecciones en 2002, prometió que, si ganaba, su gobierno propondría una nueva constitución en el plazo de cien días después de ocupar el cargo. Se inició la Conferencia Nacional Kenyata sobre la Constitución, presidida por Yash Pal Ghai, renombrado experto jurídico kenyata de cuya experiencia profesional forma parte laayuda prestada a países como el Afganistán para la redacción de sus constituciones.

Pero cien días después, aún no había una nueva constitución. Como tampoco la había doscientos días después. Los días pasaron a ser meses y los meses años. En 2004, el proceso de examen de la constitución había quedado interrumpido a causa de importantes discrepancias entre el bando de Kibaki en el gobierno de coalición y el resto del país. La Comisión de Examen de la Constitución se disolvió.

A raíz de aquel intento fallido, Kibaki ordenó al Fiscal General, Amos Wako, que redactara su versión gubernamental de una nueva constitución. En 2005, Kibaki convocó un referéndum para votar el documento de Wako y los kenyatas lo rechazaron.