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Afrontar el miedo

WASHINGTON, DC –  A pesar de que la contracción de los créditos interbancarios ha comenzado a mitigarse tras el rescate de los sistemas financieros en los países avanzados, las tendencias negativas de los indicadores económicos han provocado la caída de los mercados de valores. Las presiones sobre los mercados emergentes, que muchos pensaban que estaban "desconectados" del resto del mundo, han aumentado a medida que se cobran los créditos extranjeros y se venden los activos.

Dado el temor que se ha apoderado de los consumidores, las empresas y los países en todo el mundo, se empieza a hablar ya no de una recesión en los países avanzados sino de una importante depresión global. Existe un pesimismo de que no se puede hacer nada para evitarlo.

¿Qué sucede? ¿Acaso las medidas que se adoptaron hace dos semanas para apuntalar el sistema financiero fueron incorrectas? Definitivamente no. El suministro de liquidez, la recapitalización de los bancos, y los seguros de depósitos más uniformes en todos los países avanzados fueron todas ellas medidas adecuadas y necesarias. Pero son apenas el primer paso de lo que se debe hacer.

En los países avanzados, la caída del valor de los activos y, de manera más general, el temor de lo que vendrá ha destrozado la confianza de los consumidores y las empresas. El consumo está disminuyendo y las empresas están reduciendo las inversiones. La crisis financiera ha producido una aguda reducción de la demanda, lo que los economistas llaman una "recesión keynesiana".