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Compute To Compete

Muchos europeos miran a la globalización y levantan los brazos en señal de frustración: el desafío de la competitividad parece muy grande. Pero los europeos tienen una ventaja en la competencia global de hoy, por la que deberíamos estarles agradecidos a Jean Monnet y a Jacques Delors, quienes crearon el Mercado Unico antes de que la globalización fuera un cliché de moda. Ya que es la competencia abierta dentro del Mercado Unico lo que les permite a los europeos competir globalmente.

Pero esto solo no será suficiente. Se necesitan políticas más audaces.

En 1991, mi país, Estonia, estaba emergiendo de 50 años de atraso impuesto por los soviéticos. Me desesperaba pensar cuánto tiempo llevaría construir la infraestructura necesaria para que las empresas estonias compitieran internacionalmente. Por suerte, el mundo recién estaba ingresando en la era de la revolución de la información, de manera que al optar por la nueva infraestructura de la tecnología de la información, Estonia pudo jugar en una cancha nivelada.

La inversión tanto del sector público como del privado permitió que Estonia alcanzara a mediados de los años 1990 un nivel de tecnología de la información por encima del promedio de la UE. Para 2000, el desarrollo de la tecnología de la información de Estonia en servicios y sectores gubernamentales como la banca había alcanzado un nivel al que sólo habían llegado unos pocos países de Europa.