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¿Guerra o paz en Colombia?

CIUDAD DE MÉXICO – El acuerdo de paz del gobierno colombiano con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) será firmado el 26 de septiembre y definido por el pueblo colombiano en un referendo el 2 de octubre.

El acuerdo pone fin a una guerra que ninguno de los bandos podía ganar y ayuda a garantizar un futuro para Colombia que habría sido imposible si el conflicto continuaba. La insurgencia de las FARC fue una causa permanente de incertidumbre económica e impidió que el gobierno construyera infraestructura extremadamente necesaria -especialmente para tecnologías de comunicaciones- en todo el territorio, vasto y difícil, del país. Una vez removido el obstáculo de las FARC, Colombia ahora puede avanzar hacia una estabilidad macroeconómica de largo plazo, un crecimiento más acelerado y una reducción más rápida de la pobreza y la desigualdad.

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, estaba en lo cierto al presionar para sellar un acuerdo antes del fin de su segundo mandato en 2018; pero su visible ansiedad generó varias desventajas para su gobierno -que posiblemente terminen afectando el referendo-. Para empezar, las FARC pudieron prolongar las negociaciones. Esto les permitió ganar apoyo de terceros y restablecer su liderazgo, que había sufrido pérdidas importantes en los últimos años con las muertes de Tirofijo, el nom de guerre del fundador del grupo, Manuel Marulanda y Jorge Briceño Suárez, el icónico comandante militar conocido como Mono Jojoy.

De la misma manera, como Santos había apostado su presidencia a la firma de un acuerdo, las FARC insistieron en concesiones que anteriormente habrían parecido poco realistas. Dos concesiones, en particular, marcaron los términos del debate actual de cara al referendo.