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El largo camino de Colombia hacia la paz

NUEVA YORK – El acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) alcanzado este mes por el gobierno del país recibió muy merecidos elogios. Es un logro histórico, que promete poner fin a más de medio siglo de secuestros, desplazamientos forzados, ataques indiscriminados a poblados y violencia con un saldo de decenas de miles de muertos.

Colombia sabe muy bien cómo cerrar confrontaciones violentas. Tras una década de enfrentamiento entre los dos partidos políticos principales del país a mediados del siglo XX (período que se conoce simplemente como “la violencia”), un acuerdo bipartidario plebiscitado en 1957 puso fin al conflicto.

En 1990, el gobierno colombiano logró arreglos políticos con diversos grupos rebeldes. Por ejemplo el M-19, que se convirtió en una importante fuerza en la Asamblea Constitucional de 1991, y algunos de cuyos líderes se volvieron participantes activos de la vida política democrática.

Pero otras organizaciones guerrilleras (entre ellas la más grande, las FARC, y otra mucho más pequeña llamada Ejército de Liberación Nacional, ELN) se mostraron más recalcitrantes. Con el ELN hay negociaciones en curso, pero no parecen prometedoras. Las negociaciones con las FARC fracasaron tres veces: en los ochenta, a principios de los noventa y en los albores de este siglo.