0

Fomento de la corrupción

TIRANA – Muy a menudo durante la década pasada, los Estados Unidos, la Unión Europea y las Naciones Unidas han optado por desviar la mirada en las zonas con población albana de los Balcanes, intencionadamente dando carta blanca a los oficiales militares y los funcionarios políticos con la vana esperanza de ganar apoyo local para los esfuerzos internacionales de fortalecimiento de la “estabilidad regional.”

Esta política de la vista gorda ha producido muy poca estabilidad. Además, ha permitido a Kosovo, Albania y Macedonia permanecer en el inestable borde del abismo del “Estado fallido”. Estos países –sin mencionar sus vecinos balcánicos, Grecia incluida- necesitan ser europeizados.

Necesitan un Estado de derecho. Necesitan una buena gobernanza. Necesitan transparencia y rendición de cuentas. Necesitan alejarse de la retórica venenosa del nacionalismo étnico sustituida como patriotismo. Esta transformación cultural requerirá de unidad internacional para apoyar esfuerzos firmes con el objetivo de cortar de raíz la podredumbre y frenar la aplicación de políticas que resultan peligrosas tanto para sus países como para la región que diseñan personajes políticos locales con poca visión.

En los últimos meses, la misión del “Estado de derecho” de la UE en Kosovo, EULEX, ha empezado a hacer lo que las Naciones Unidas pudieron haber hecho desde hace mucho tiempo: investigar a altos funcionarios albanos locales y su participación en el lavado de dinero y sobornos, así como sus vínculos con la delincuencia organizada. Muchos de estos funcionarios fueron líderes del Ejército de Liberación de Kosovo, una milicia que encabezó una insurrección contra la Serbia de Slobodan Milosevic.