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Enjugar el déficit de Europa en materia de defensa

El desfase entre las necesidades de Europa en materia de seguridad y sus capacidades militares está aumentando y la mayoría de los dirigentes europeos carecen de voluntad para hacer lo necesario para eliminarlo. Las fuerzas constituidas para defender el centro de Europa de un ataque soviético no son apropiadas para los tipos de operaciones que caracterizan las circunstancias actuales, posteriores a la guerra fría.

Hoy, Europa necesita una mayor capacidad para luchar contra el terrorismo y la proliferación de armas de destrucción en gran escala, tratar con los Estados fracasados o a punto de fracasar, afrontar los conflictos regionales y reaccionar ante las crisis en materia de asuntos humanitarios y, sin embargo, el gasto en defensa en toda Europa sigue igual o se reduce.

No se trata de un problema exclusivamente presupuestario. El carácter fragmentado del gasto público europeo en materia de defensa, las bizantinas reglas del comercio europeo de material para la defensa y las capacidades industriales determinadas por la anterior guerra fría son factores, todos ellos, que socavan la capacidad de Europa para atender sus necesidades militares.

En vista de esos obstáculos, la forma evidente de mejorar las capacidades europeas en materia de defensa es la de coordinar las actividades de los países, la Unión Europa y la OTAN en pro de la creación de un conjunto de capacidades de defensa colectiva. La superposición de la pertenencia a la OTAN y a la UE hace que dicha cooperación en materia de defensa sea posible y lógica, ya que no ineludible.