6

El imperativo de la adaptación

NAIROBI – En los preparativos para el reciente encuentro sobre el cambio climático de las Naciones Unidas en Lima, Perú, gran parte de la atención mundial se concentró en cuánto se comprometerían los países a un marco para reducir las emisiones de gases de invernadero. A fin de cuentas, es un factor vital para garantizar que el acuerdo que se firmará en París en diciembre evite que las temperaturas del planeta se eleven más de 2º Celsius por sobre los niveles de la era preindustrial.

La buena noticia es que la “Llamada de Lima a la Acción Climática” avanzó lo suficiente para que se pueda llegar a un acuerdo amplio sobre el cambio climático en París. Pero también dejó muchas preguntas sin responder, lo que se reflejó en los debates sobre la adaptación. Si bien el nuevo énfasis que aporta este tema es bienvenido, se hace necesario un mayor nivel de articulación sobre cómo lograr el financiamiento, la tecnología y el conocimiento que necesitan los países, las comunidades y los ecosistemas para abordarlo.

El cambio climático ha llegado para quedarse, incluso si limitamos el aumento de las temperaturas globales. Las comunidades ya están teniendo que enfrentarse a sequías, inundaciones y otros problemas meteorológicos con mayor intensidad y frecuencia, y las consecuencias no harán más que agravarse.

Sin embargo, el primer informe sobre la adaptación, dado a conocer en Lima por el Programa de la ONU para el Medio Ambiente, mostró que el mundo sigue sin estar preparado para cubrir los costes de la adaptación, que serán mucho mayores de lo que al principio se pensaba. Incluso si se logra el objetivo de temperatura, para 2050 el costo de adaptarse acabará duplicando o triplicando los $70 a 100 mil millones al año estimados inicialmente (es posible, aunque menos probable, que la cifra incluso llegue a quintuplicarse).