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Claridad sobre diamantes

PRINCETON – Los diamantes dan una impresión de pureza y luz. Se entregan como prenda de amor y se exhiben como símbolo de compromiso y, sin embargo, han propiciado asesinatos espantosos, además de violaciones y amputaciones generalizadas.

Se cree que Charles Taylor, ex Presidente de Liberia que actualmente afronta acusaciones de crímenes de guerra en un tribunal especial de La Haya, utilizó los diamantes para financiar a los rebeldes en la guerra civil de Sierra Leona. La causa contra Taylor representa sólo uno de varios ejemplos en que los diamantes han facilitado violaciones generalizadas de los derechos humanos.

Cuando el papel desempeñado por los diamantes en los conflictos violentos en África atrajo la atención mundial, la industria de los diamantes estableció el proceso de Kimberley para mantener los “diamantes sangrientos” fuera del comercio internacional. Esa iniciativa ha logrado cierto éxito, aunque no ha interrumpido completamente el comercio de diamantes procedentes de países afectados por conflictos, como la República Democrática del Congo.

Sin embargo, recientemente se ha expresado preocupación –por parte de participantes en el comercio de diamantes– por que el alcance del proceso de Kimberley sea demasiado limitado y se haya hecho creer a los consumidores que ya no hay problemas éticos con los diamantes, cosa que dista mucho de la verdad.