Harvest market for poor people in NYC Neville Elder/Getty Images

El crecimiento incluyente depende de las ciudades

PARÍS, WASHINGTON, DC – Vivimos tiempos turbulentos, y el descontento popular con el statu quo está en aumento. Las razones de la frustración popular varían según el país, pero el hilo que las une a todas es una creciente sensación de que la economía está amañada para favorecer a algunos pocos.

Y de hecho, los que más ganan se están llevando una porción cada vez mayor de los beneficios del crecimiento económico. En los países de la OCDE, las personas situadas en el 10% superior de la distribución de ingresos ganan unas diez veces más que las del 10% inferior (hace unos 30 años, la diferencia era de siete veces). En 2012, en los 18 países de la OCDE con datos comparables, el 10% superior poseía el 50% de la riqueza total de los hogares y el 40% inferior poseía solamente el 3%.

Cuando la desigualdad aumenta todos salimos perjudicados. En diversos países de la OCDE, el aumento de la desigualdad quitó entre 6 y 10 puntos porcentuales al PIB general entre 1990 y 2010. Cuando los más pobres no cuentan con medios para hacer realidad su potencial, el crecimiento económico empeora.

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