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China da vuelta en U

BEIJING – La esperanza y el peligro chocaron en la Asamblea Popular Nacional que acaba de terminar en Beijing.  El cónclave de dos semanas de duración se reúne anualmente y, si bien es injusto e inexacto calificarlo como un ejercicio de ratificación incondicional, los delegados en general tienden a adherirse a las políticas creadas por el gobierno central y el Partido Comunista. 

La esperanza era que los líderes chinos por fin hicieran algo –de preferencia algo audaz—para prevenir una mayor caída de los principales indicadores económicos del país. El crecimiento se ha desacelerado, las exportaciones se han desplomado y el desempleo se ha disparado y la opinión dominante ha sido que la estrategia más sensata es la de "culpar primero a Estados Unidos". Los analistas esperaban que los funcionarios chinos rescataran al capitalismo mediante un plan para salvar primero su economía.

El peligro es que eso es exactamente lo que los líderes chinos hicieron.

En el gobierno de China hay divisiones en muchos temas, pero hay un firme y agudo consenso en el sentido de que la estabilidad social está en riesgo a menos que surja un robusto paquete de estímulos para detener la pérdida de empleos  (el que en la historia china no haya evidencias de un vínculo causal claro entre el desempleo y el descontento nacional no importa). El Primer Ministro Wen Jiabao confirmó que se estaba haciendo un esfuerzo importante para ampliar y aplicar el plan de cuatro billones de yuan que ya se había anunciado, y que habría más fondos disponibles si las condiciones empeoraran.