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La jugada de la estabilidad de China

BEIJING – El primer principio que aprendí cuando empecé a centrar la atención en China al final del decenio de 1990 es el de que nada es más importante para los chinos que la estabilidad, ya sea económica, social o política.

Dados los siglos de agitación habidos en China, los dirigentes actuales harán todo lo que esté en su poder para preservar la estabilidad. Siempre que tengo dudas sobre un posible cambio de política china, examino las opciones a través de la lente de la estabilidad. Ha funcionado a las mil maravillas.

La estabilidad era lo que todos los asistentes tenían presente en el anual Foro de Desarrollo de China (FDCH) celebrado entre el 17 y el 20 de marzo en Beijing. El FDCH, organizado por el Primer Ministro, Wen Jiabao, con la asistencia de muchos ministros del Consejo de Estado, es la más importante conferencia internacional de China. Sin embargo, dos días –literalmente– antes de que se iniciara el de este año, el polémico Bo Xilai fue destituido de su cargo de Secretario del Partido en Chongqing. Como era un muy probable candidato a miembro del Comité Permanente del Politburó, círculo interno de los dirigentes de China, la repentina destitución de Bo resultó pasmosa. Había palpables cuchicheos en el aire cuando nos reunimos en el hotel estatal Diaoyutai.

Las sesiones oficiales se desarrollaron como era previsible, pues se hizo mucho hincapié en la próxima transformación estructural del modelo deamp#160; crecimiento de China, amp#160;paso colosal desde el todopoderoso crecimiento impulsado por la exportación y la inversión de los 32 últimos años a una dínámica más impulsada por el consumo. Ahora existe una opinión generalizada entre los dirigentes superiores de China en pro de esa reequilibración. Como dijo un participante, “el debate ha pasado de qué hacer a cómo y cuándo hacerlo”.