La fuerza esclava de China

Cuando se descubrió que una fábrica de tabiques manejada por el gobierno en el municipio de Hongdong en la Provincia de Shanxi utilizaba esclavos, me vino a la mente un famoso episodio de una ópera de Beijing. En esa ópera, una prostituta de nombre Su San, después de haber sido sentenciada a muerte, suplica piedad a transeúntes indiferentes mientras la llevan con grilletes por las calles principales de Hongdong.

Cuando uno accede a la página de Internet del gobierno del municipio no hay mención alguna de la existencia de esclavos o de niños obreros en la fábrica de tabiques. Todo lo que se puede ver son presentadores de televisión nacional que muestran a personas sonrientes que han regresado a Hongdong en busca de sus raíces y a rendir homenaje a sus ancestros. También hay informes de visitas de altos funcionarios a Hongdong.

En efecto, si no fuera por los 400 padres de familia que han solicitado el rescate de sus hijos secuestrados vendidos como esclavos, Hongdong seguiría siendo una atracción turística para los chinos en busca de sus raíces. Debido a las fábricas de tabiques que utilizan esclavos, así como a los informes sobre un niño de ocho años que fue enterrado vivo y sobre el asesinato de trabajadores migrantes, el nombre de Hongdong ha adquirido mala fama.

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