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El salto en el tiempo de la política de China

El 1 de junio, el Dr. Jiang Yanyong, cirujano del Hospital Militar 301 de Beijing, y su esposa, la Dra. Hua Zhongwei, los dos de setenta y dos años de edad, salieron de su casa para recoger un visado en la Embajada de los Estados Unidos. Desde entonces no se ha sabido nada de ellos.

Su familia y sus amigos supusieron que, pasado el 4 de junio, aniversario de la matanza en la plaza Tiannanmen de hace quince años, la policía del Departamento de Seguridad Pública los había detenido y los pondría en libertadpero el 8 de junio, agentes que no dijeron su nombre pidieron al hijo de los doctores que recogiera algunos efectos personales para sus padres, incluidas dentaduras postizas, y los entregara a las autoridades. Naturalmente, no era la primera vez que alguien era detenido sin explicaciones en China, por lo que no constituía un buen augurio.

En un momento en que la economía de China pasa por un período de auge, los inversores extranjeros acuden en tropel y el papel del país en los mercados mundiales es cada vez más importante, la desaparición de ese matrimonio anciano no interrumpió precisamente la frenética carrera de China, pero subraya el permanente desequilibrio entre la reformas económica y política.

Jiang Yanyong no es un doctor cualquiera. Es alguien que hacía mucho que había llegado a un punto en su vida en que se sintió obligado, por sentido del deber y patriotismo, a dar el paso de ser, además de un cirujano, un ciudadano público. Su odisea comenzó el 4 de junio de 1989, cuando pasó una noche espantosa intentando salvar a centenares de víctimas heridas y agonizantes que invadieron los dieciocho quirófanos de su hospital después de que el Ejército Popular de Liberación abrió fuego al abrirse paso por la plaza de Tienanmen. El Dr. Jiang, pese a encontrarse traumatizado y angustiado, guardó silencio.