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El regalo de China a Europa

Los europeos están equivocados cuando se irritan con China porque al fijar su moneda al dólar ha fortalecido al euro frente a la mayoría de las divisas en los mercados internacionales. Deberían más bien, de considerar esa medida como un regalo valioso. En Nueva York y otras ciudades estadounidenses, los consumidores europeos están gastando en grande. Están disfrutando de primera mano el poder de compra reforzado del euro.

El tipo de cambio fijo también ha ayudado a hacer del euro una importante moneda de reserva que rivaliza con el dólar. Como resultado, están llegando a Europa inversiones de todo el mundo. Era predecible que el tipo de cambio fijo de la moneda china tuviera este efecto. Obligó a China a acumular enormes cantidades de dólares para estabilizar su moneda y dio al euro un impulso adicional a medida que el dólar se depreciaba.

Para protegerse de la caída del billete verde, China y otros países están convirtiendo una parte de sus reservas acumuladas en dólares a euros. El Fondo Monetario Internacional calcula que la proporción que ocupa el euro en las reservas en divisas aumentó al 26.4% en el tercer trimestre de 2007, comparado con el 25.5% en el segundo trimestre de ese año y el 24.4% en el tercer trimestre de 2006. El que el euro se convierta en una divisa de reserva importante concede ventajas económicas importantes a la economía de la eurozona. Los europeos deberían agradecerle al tipo de cambio fijo de la moneda china su contribución a ello.

Por supuesto, con un aumento en la oferta de euros, es de esperar que China realice inversiones sustanciales en Europa, lo que también es bueno, sobre todo porque, al menos en Estados Unidos, China ha demostrado que prefiere invertir en instituciones financieras sacudidas por la crisis hipotecaria. En Europa hay muchas.