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El creciente núcleo de intereses fundamentales de China

TOKIO - China está embarcada en agrias disputas con Filipinas sobre el atolón Scarborough y Japón sobre las islas Senkaku, situados ambos mucho más allá de las 200 millas de aguas territoriales chinas en el Mar de la China Meridional. De hecho, hoy en día las alegaciones de China son tan ambicionas que muchos asiáticos se preguntan qué va a satisfacer su deseo de de asegurar sus "intereses fundamentales". ¿No hay límites, o la China de hoy se concibe a sí misma como un Imperio Medio resucitado ante el que el mundo entero debe postrarse?

Hasta ahora, China se ha referido oficialmente a Taiwán, el Tíbet y la provincia de Xinjiang como "intereses fundamentales", frase que connota una afirmación de la soberanía nacional y la integridad territorial que no admite concesiones. Ahora está tratando de aplicar el mismo término a las Islas Senkaku en su disputa con Japón, y está peligrosamente cerca de hacer el mismo reclamo para todo el Mar de la China Meridional; de hecho, algunos altos militares chinos ya lo han planteado así.

Las Islas Senkaku, ubicadas al oeste de Okinawa en el Mar de la China Meridional y actualmente deshabitadas, fueron incorporadas al Japón por el gobierno Meiji en 1895. Hubo un tiempo en que las habitaron residentes que trabajaban en un centro de secado de bonito. En 1969, la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Asia y el Lejano Oriente (CEALO) llevó a cabo un estudio del lecho marino de dicho mar e informó de la posible presencia de vastos recursos minerales subterráneos, entre ellos abundantes reservas de petróleo y gas natural cerca de las Senkakus. No pasaron dos años antes de que, en 1971, Taiwán y China reclamaran la soberanía sobre las islas, pero la postura del gobierno japonés ha sido siempre que su soberanía no está en duda.

En abril, Shintaro Ishihara, gobernador de Tokio y famoso y elocuente patriota, anunció que el gobierno metropolitano que encabeza tiene la intención de adquirir cuatro de las Islas Senkaku, que actualmente son propiedad privada de ciudadanos japoneses. Las donaciones del pueblo japonés para la compra han superado al día de hoy los 700 millones de yenes ($ 8,4 millones).