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El fetiche de la construcción de China

NEW HAVEN – Mientras digerimos las implicancias del plan de estímulo de 586 mil millones de dólares de China, no deja de resultar curioso por qué escoge la infraestructura, los edificios y los grandes proyectos cada vez que necesita impulsar el crecimiento. ¿Debe, o puede, lograr el crecimiento de largo plazo sólo añadiendo estructuras físicas? Si llega el momento de hacer una pausa o cambiar de rumbo, ¿se adaptarán a una transformación así las actuales instituciones político-económicas chinas?

Durante un reciente viaje a Brasil, mi taxista se quejó de los baches de las calles y carreteras de Sao Paulo. Respondí: "Pensé que los altos precios del hierro y el petróleo habían generado un auge en Brasil... ¿por qué no ha destinado más recursos a su infraestructura?"

Respondió: “La economía brasileña ha andado bien, pero cada vez que el gobierno tiene dinero extra, el Presidente Lula gusta de dar devoluciones de impuestos y subsidios a la gente, en lugar de usarlo en los caminos. ¿Por qué?”

“Bueno”, dije, “Brasil es una democracia. Imagínese que usted es Lula y tiene 18 mil millones de dólares a su disposición. ¿Los gastaría en carreteras, o bien le daría 100 dólares a  cada brasileño?"