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La estrategia asiática de China

Durante más de una década, el pensamiento estratégico de los Estados Unidos se ha concentrado en el surgimiento de China como gran potencia en el este de Asia. Ese pensamiento es obsoleto. China ya es la gran potencia del este de Asia.

Mientras Estados Unidos ha luchado con Iraq este año, China ha lanzado una ofensiva diplomática de buena voluntad en Asia. ¿El resultado? En octubre, un día después de que el presidente George W. Bush fuera abucheado por el parlamento australiano, el presidente chino, Hu Jintao, recibió una ovación de parte de esos mismos legisladores. El surgimiento de China como la potencia dominante de Asia y el equilibrio de poder general en la región son ahora asuntos que los gobiernos de todo el Pacífico tendrán que tomar muy en cuenta.

Es cierto que los EU siguen administrando el poder en Asia, como lo han hecho desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Pero la diplomacia referente a la península coreana, donde todos los caminos conducen a Beijing, ha abierto la puerta para que China sea la nueva instancia a la que se debe acudir. En efecto, las reuniones entre seis participantes que se celebraron en Beijing hace unos meses para discutir el reto nuclear planteado por Corea del Norte confirmaron el estatus de gran potencia emergente de China, lo que también se refleja en su diplomacia asiática, cada vez más activa (y efectiva).

Esto incluye también a Japón, el rival tradicional de China. En el mes de mayo, el presidente chino, Hu Jintao, se reunió con el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, en San Petersburgo, Rusia. El gesto de Hu sacó la relación bilateral del congelador al que la habían enviado los anteriores líderes chinos después de las repetidas visitas de Koizumi a la capilla Yasukuni, donde se venera a los espíritus de los japoneses muertos en la guerra, incluyendo a criminales de guerra Tipo A.