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El Gulag anónimo de China

Con una honestidad poco usual, el gobierno de China publicó hace poco estadísticas sobre las personas arrestadas y enjuiciadas por poner en peligro la seguridad del Estado, el delito político más grave del código penal. El procurador de mayor rango del país, Han Zhubin, reveló que más de 3,400 personas fueron arrestadas entre 1998 y 2002 por delitos como la subversión, instigación a la subversión, espionaje y tráfico de secretos de Estado.

Los arestos y los juicios por poner en riesgo la seguridad del Estado han aumentado sensiblemente desde el 11 de septiembre de 2001. En el periodo de dos años que terminó el 31 de diciembre de 2002, más de 1,600 personas fueron enjuiciadas bajo ese cargo, la mayoría de ellas después de los ataques terroristas en contra de los EU. Muchos de los arrestados provienen de Xinjiang, una región autónoma del noroeste del país con una población musulmana numerosa e inquieta.

El gobierno de China ha utilizado la guerra contra el terrorismo para actuar en contra de aquéllos que buscan una mayor autonomía, incluyendo a los que lo hacen por medios pacíficos. Entre ellos hay personas como Rebiya Kadeer, una empresaria encarcelada por enviar artículos periodísticos a su esposo en los EU; Tohti Tunyaz, estudiante de doctorado en Japón, acusado de publicar "documentos sensibles"; y Tursunjan Amat, un poeta que recitó una composición en pro de la independencia en una asamblea pública en Urumqi.

Aunque la cantidad de esos arrestos y juicios es grande, el verdadero grado de represión del pensamiento y las actividades independientes por parte del gobierno es aún mayor. La mayoría de los miembros de Falun Gong y otras religiones no autorizadas son arrestados y enjuiciados por "utilizar un culto perverso para sabotear la aplicación de las leyes", un delito tipificado como "perturbación del orden social". Miles de personas han sido encarceladas por sus actividades en esos "cultos perversos".