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Lecciones soviéticas para las purgas chinas

CLAREMONT (CALIFORNIA) – El pasado 1 de agosto, el Ejército Popular de Liberación de China celebró sus 88º aniversario, pero los 2,3 millones de soldados de este país tienen poco que celebrar. En vísperas del aniversario, el ex jefe máximo del EPL, Guo Boxiong, fue expulsado nada ceremoniosamente del Partido Comunista y entregado a los fiscales militares para afrontar acusaciones de corrupción, incluidas las de haber recibido grandes sobornos de oficiales del EPL a cambio de ascensos, y Guo no será el último oficial del EPL que afronte semejantes acusaciones.

Guo, Vicepresidente de la Comisión Militar Central, estuvo a cargo de los asuntos militares cotidianos de 2002 a 2012. Su arresto siguió al del general Xu Caihou, que formó parte de la Comisión de 2007 a 2012, en junio del año pasado.

Guo y Xu no son los únicos oficiales que han caído desde que su comandante en jefe, el Presidente Xi Jinping, lanzó su guerra a la corrupción al final de 2012. Según los datos oficiales, ya han sido arrestados 39 generales (incluido el hijo de Guo, general de división) y, si son dignas de crédito las acusaciones de que un gran número de generales sobornaron a Guo y Xu para obtener ascensos, es lógico suponer que la purga más amplia de oficiales del EPL desde la Revolución Cultural continuará.

Ése es precisamente el mensaje que Xi envió a los militares en un discurso reciente al 16º Grupo del Ejército, en el que Xu fue comisario político a comienzos del decenio de 1990. Después de prometer la erradicación de la influencia de Xu, “ideológica y políticamente y también en cuanto a la organización y la forma de trabajar”, Xi subrayó que no se toleraría la desobediencia a la dirección del Partido. Según declaró Xi, el Ejército debe “ajustarse resueltamente a las órdenes del Comité Central del Partido y la Comisión Militar Central”.