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La oportunidad de China para liderar el desarrollo mundial

PEKÍN – En septiembre, y por primera vez, China será la sede de la reunión de los líderes mundiales del G20. China no podría haber elegido un momento más oportuno para asumir el rol de liderazgo. El presidente de China, Xi Jinping, debe aprovechar la ocasión para impulsar el ambicioso programa de desarrollo de China a nivel mundial. En concreto, Xi debe argumentar que el desarrollo, cuando se lo lleva a cabo de buena manera, beneficia a todos; y, además debe iniciar conversaciones sobre un acuerdo multilateral para las inversiones que deberá ser desarrollado en el transcurso del próximo año.

Esta es una meta alcanzable para la cumbre: el G20 tiene un récord de relativo éxito con respecto a la coordinación de esfuerzos multilaterales, como ser su respuesta frente a la crisis financiera mundial del año 2008. Es más, los ingredientes del éxito del desarrollo son bien conocidos por todos. Incluyen la constante mejora tecnológica, la cual es fundamental para el crecimiento sostenido y el empleo; un enfoque en la maximización del capital humano y físico; e, inversiones en infraestructuras orientadas a la reducción de los costos de transacción y el aumento de la eficiencia.

También conocemos las actuales brechas presentes en el desarrollo. Hoy en día, los países en desarrollo se ven limitados por los bajos niveles de capital humano y financiero, así como por la falta de acceso o los bajos niveles de divisas, que a su vez limitan su capacidad para importar las materias primas y los equipos necesarios para ascender en las cadenas de valor mundiales.

La mejor manera de cerrar las brechas de capital humano y financiero, y de aumentar el acceso a las divisas, es actuar a través de la Inversión extranjera directa (IED). La IED no debería ser difícil de atraer, debido a que los rendimientos potenciales deberían ser más altos en los países en desarrollo, donde hay mayor escasez de capital en comparación a la de mano de obra.