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La oportunidad de China para liderar el desarrollo mundial

PEKÍN – En septiembre, y por primera vez, China será la sede de la reunión de los líderes mundiales del G20. China no podría haber elegido un momento más oportuno para asumir el rol de liderazgo. El presidente de China, Xi Jinping, debe aprovechar la ocasión para impulsar el ambicioso programa de desarrollo de China a nivel mundial. En concreto, Xi debe argumentar que el desarrollo, cuando se lo lleva a cabo de buena manera, beneficia a todos; y, además debe iniciar conversaciones sobre un acuerdo multilateral para las inversiones que deberá ser desarrollado en el transcurso del próximo año.

Esta es una meta alcanzable para la cumbre: el G20 tiene un récord de relativo éxito con respecto a la coordinación de esfuerzos multilaterales, como ser su respuesta frente a la crisis financiera mundial del año 2008. Es más, los ingredientes del éxito del desarrollo son bien conocidos por todos. Incluyen la constante mejora tecnológica, la cual es fundamental para el crecimiento sostenido y el empleo; un enfoque en la maximización del capital humano y físico; e, inversiones en infraestructuras orientadas a la reducción de los costos de transacción y el aumento de la eficiencia.

Aleppo

A World Besieged

From Aleppo and North Korea to the European Commission and the Federal Reserve, the global order’s fracture points continue to deepen. Nina Khrushcheva, Stephen Roach, Nasser Saidi, and others assess the most important risks.

También conocemos las actuales brechas presentes en el desarrollo. Hoy en día, los países en desarrollo se ven limitados por los bajos niveles de capital humano y financiero, así como por la falta de acceso o los bajos niveles de divisas, que a su vez limitan su capacidad para importar las materias primas y los equipos necesarios para ascender en las cadenas de valor mundiales.

La mejor manera de cerrar las brechas de capital humano y financiero, y de aumentar el acceso a las divisas, es actuar a través de la Inversión extranjera directa (IED). La IED no debería ser difícil de atraer, debido a que los rendimientos potenciales deberían ser más altos en los países en desarrollo, donde hay mayor escasez de capital en comparación a la de mano de obra.

Sin embargo, como señaló el Premio Nobel Robert Lucas, el capital ha estado fluyendo en la dirección equivocada, desde los países de bajos ingresos hacia los de altos ingresos. Esta tendencia extingue el capital disponible en los países en desarrollo, limita el desarrollo y amplía la brecha de ingresos a nivel mundial.

Tal como Laura Alfaro, Sebnem Kalemli-Ozcan y Vadym Volosovych indicaron en un estudio del año 2008 que realizaron para Review of Economics and Statistics, los países más pobres se ven privados de los flujos de capital, en parte, porque carecen de las instituciones que necesitan para recibir y facilitar dichas inversiones. En cierto sentido, estos países se encuentran atrapados en un círculo vicioso, ya que en primer lugar y para empezar, ellos necesitan capital para desarrollar las mencionadas instituciones.

Un acuerdo de inversión multilateral podría solucionar este problema haciendo que sea más fácil invertir en los países en desarrollo. También podría fortalecer la base económica para el crecimiento en los países en desarrollo mediante el establecimiento de mecanismos de protección e incentivos para las inversiones, procedimientos para la resolución de conflictos, puntos de referencia relativos a la responsabilidad social corporativa y marcos regulatorios para las inversiones realizadas por las empresas estatales y los fondos soberanos.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) es el lugar natural para negociar este acuerdo, pero los esfuerzos anteriores han fracasado, en parte debido a que las negociaciones fueron percibidas como fuertemente favorecedoras de los países desarrollados en desmedro de los en desarrollo. Debido a que el ambiente de inversión a nivel mundial ha cambiado dramáticamente durante la última década, se deberían reiniciar tales negociaciones. Como muestran las cifras a continuación, los países en desarrollo ahora dan cuenta de un porcentaje en aumento de la inversión directa en el exterior (IDE) a nivel mundial. Esto significa que algunas de las economías de los propios mercados emergentes se están convirtiendo en una fuente de capital y, por lo tanto, tienen un rol que desempeñar en cualquier marco para las inversiones futuras.

global direct investment

China es un excelente ejemplo. Tal como se muestra en el siguiente gráfico, China se ha beneficiado mucho de la Inversión extranjera directa (IED) que ahora está incrementado su propia Inversión directa en el exterior (IDE).

china global direct investment

Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, en el año 2013 China se convirtió en la tercera mayor fuente de inversión extranjera directa de otros países y se espera que se convierta por primera vez en un exportador neto de capitales en el año 2016. Esta tendencia sólo puede continuar, teniendo en cuenta el efecto combinado de la “Política de salir al exterior” de China, a través de la cual ha exhortado a las compañías domésticas chinas para que realicen inversiones en el exterior, y de su marco “Un cinturón y un camino” para la construcción de infraestructura de comercio a lo largo de todo el continente.

Con el tiempo, China probablemente llegará a ser la fuente más grande del mundo de Inversión extranjera directa (IED). Después de haber pasado de receptor a contribuidor neto de IED en las últimas décadas, China está perfectamente posicionada para liderar los debates del G20 sobre el desarrollo mundial.

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Deberá hacerlo mediante el establecimiento de un objetivo concreto para un marco de desarrollo viable con un cronograma claro para alcanzar hitos específicas. Un hito próximo debe ser el establecimiento de un marco no vinculante de facilitación de la inversión para los países en desarrollo. Y, de manera más general, el acuerdo deberá hacer hincapié en la inclusión y trato honesto, con el objetivo de fomentar el crecimiento económico tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados, por igual.

Traducción de Rocío L. Barrientos.