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La regulación financiera defectuosa de China

SHANGHAI – La agitación en el mercado de valores de China parece haber terminado, pero sigue existiendo una incertidumbre considerable no solo acerca de lo que provocó la reciente caída de las bolsas de Shanghai y Shenzhen, sino sobre lo que ese episodio significará para los esfuerzos de reforma financiera del país.

La caída del mercado de valores de China ha sido atribuida a diversos factores. En un principio, los medios oficiales culparon del desastre principalmente a las ventas en corto “malintencionadas” de acciones chinas por bancos y corredores extranjeros. Más tarde agregaron a la lista de culpables a los inversionistas nacionales, y las autoridades chinas anunciaron una investigación rigurosa para encontrar la fuente de las ventas en corto.

Más recientemente, la discusión se ha desplazado hacia una causa aparentemente más creíble: la proliferación del financiamiento de márgenes desde 2010. Los pequeños inversionistas privados recibieron créditos importantes para financiar la compra de acciones, con lo que la participación en el mercado de valores se disparó y un mercado alcista pronunciado se salió de control.

No obstante, si bien el financiamiento de márgenes, facilitado por las plataformas en línea, amplificó los riesgos de volatilidad, no pudo haber causado por sí solo tal caída. El verdadero culpable es el gobierno, que primero avivó las llamas de la inversión excesiva y después trató de cortar el suministro de oxígeno al fuego. El fragmentado sistema regulatorio de China – integrado por el Banco Popular de China (PBOC por sus siglas en inglés), la Comisión de Reglamentación de Valores de China (CSRC por sus siglas en inglés), la Comisión de Reglamentación Bancaria de China (CBRC por sus siglas en inglés) y la Comisión de Reglamentación de los Seguros de China (CIRC por sus siglas en inglés) – exacerbó la situación de forma considerable.