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El reino del miedo en China

CLAREMONT – Una vez más, el miedo se ha apoderado de China como tal vez no ocurría desde la era de Mao Zedong. Desde el sanctasantórum del Partido Comunista Chino (PCC) hasta las salas de conferencias de las universidades y las oficinas de los ejecutivos, el espectro de duras acusaciones y castigos aún más duros acecha a las élites políticas, intelectuales y de negocios chinas.

La evidencia del miedo omnipresente es fácil de percibir. Desde que comenzó la implacable ofensiva anticorrupción del presidente Xi Jinping en diciembre de 2012, los arrestos de funcionarios gubernamentales se han convertido en un ritual diario, que hace correr escalofríos por la espalda de sus colegas y amigos.

La antigüedad ofrece poca protección, como lo han descubierto 146 «tigres» caídos (funcionarios con rango de ministros o gobernadores provinciales), a menudo capturados sin previo aviso. Incluso se ha agregado una nueva frase al vocabulario chino para describir esta repentina caída en desgracia: miaosha, o «muerte instantánea».

Pero el miedo está afectando más aún a los funcionarios de menor nivel, como lo ilustra la proliferación de informes de suicidios. Los medios han confirmado 28 de esos casos el año pasado, aunque es muy probable que la cantidad real haya sido considerablemente mayor. Preocupados por esta tendencia, los líderes del PCC han encargado a organizaciones locales del partido la tarea de reunir datos sobre los suicidios de funcionarios gubernamentales desde que comenzó la ofensiva anticorrupción.