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El desafío de la deuda corporativa de China

WASHINGTON, DC – La economía china se ha desacelerado en los últimos años, pero sigue siendo un actor sólido que aporta aproximadamente un tercio del crecimiento económico total a nivel mundial. También se está volviendo más sustentable, en línea con el cambio en el modelo de crecimiento que se vino alejando de la inversión y las exportaciones hacia la demanda y los servicios domésticos.

En el período previo a la inminente cumbre del G-20 del mes próximo en Hangzhou, China ha venido reclamando a viva voz nuevos compromisos con reformas estructurales a fin de estimular el crecimiento en las economías avanzadas y de mercados emergentes. Pero China enfrenta serios riesgos en casa. Por sobre todo, el crédito doméstico sigue expandiéndose a un ritmo insostenible y la deuda corporativa se acumula a niveles peligrosos.

Según el informe anual sobre la economía china del Fondo Monetario Internacional, publicado recientemente, el crédito crece cerca del doble de rápido que la producción. Aumenta a pasos acelerados tanto en el sector privado no financiero como en el sector financiero en expansión e interconectado que sigue siendo opaco. Es más, si bien el crecimiento del crédito es alto en términos de estándares internacionales -un indicador clave de una crisis potencial-, su capacidad para fomentar un mayor crecimiento está disminuyendo.

Las señales de advertencia destellan y el gobierno chino ya ha admitido el problema general. Pero, para evitar una crisis, debería implementar de inmediato reformas integrales para abordar las causas originales del problema de la deuda corporativa. Estas incluyen restricciones presupuestarias blandas para las empresas de propiedad del estado (SOE por su sigla en inglés) y los gobiernos locales, garantías de deuda del gobierno implícitas y explícitas y una excesiva toma de riesgo en el sector financiero -todas las cuales se perpetuaron con objetivos de crecimiento oficiales insostenibles.