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La guerra de China contra los valores occidentales

CLAREMONT – Las noticias que se tienen de China son en gran parte deprimentes debido a que el gobierno chino intensifica la represión de sus críticos. Sin embargo, lo que parece que solo algunos observadores entienden –en particular los analistas económicos– es que la lucha de los dirigentes chinos contra el liberalismo y los “valores occidentales” está socavando directamente sus esfuerzos para erradicar la corrupción oficial, promover la innovación y el espíritu emprendedor y profundizar el compromiso con el mundo exterior. La política retrógrada del régimen tendrá serias consecuencias para el desarrollo económico continuo de China.

Para empezar, el gobierno ha intensificado su censura de Internet, lo que provoca que sitios y portales populares –incluidos Google, Facebook y el New York Times sean inaccesibles. Además, se ha encarcelado a abogados prominentes de derechos humanos; el conocido partidario de la libre expresión, Pu Zhiqiang, por mencionar un caso, lleva ya más de seis meses de detención, mientras que los fiscales tratan de robustecer el caso contra él.

Mientras tanto, altos funcionarios chinos se han puesto a aplicar la disciplina política del Partido Comunista Chino (PCC). En junio pasado, el director de la Oficina de inspección disciplinaria del PCC de la Academia de Ciencias Sociales de China (CASS, por sus siglas en inglés), Zhang Yingwei, señaló que la institución –que es el centro de expertos dirigido por el gobierno chino de más prestigio del país– “ha sido infiltrada por fuerzas extranjeras” y “está cometiendo colusiones ilegales en tiempos políticos delicados”.

Zhao Shengxuan, vicepresidente y subdirector del Partido en la CASS, respondió con la promesa de que en la Academia “se consideraría la disciplina política como un criterio de la mayor importancia en la evaluación de los académicos”. Poco después, el presidente de la CASS, Wang Weiguang, insistió firmemente en un ensayo en que la lucha de clases nunca desaparecería en China.