¿Dará resultado el Banco de Infraestructuras de China?

CAMBRIDGE – Como China va a encabezar una nueva entidad financiera internacional con un capital de 50.000 millones de dólares, el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras (BAII), la mayor parte del debate se ha centrado en los fútiles intentos de los Estados Unidos de desanimar a otras economías avanzadas para que no se unan a él.  Se ha dedicado demasiado poca atención a entender por qué los préstamos multilaterales para el desarrollo han fallado con tanta frecuencia y qué se podría hacer para que dieran mejores resultados.

Probablemente el éxito más consistente de las entidades multilaterales de desarrollo haya sido el de hacer de bancos de “conocimientos”, al contribuir a compartir experiencias, procedimientos óptimos y conocimientos técnicos en las regiones. En cambio, sus mayores fracasos se han debido a la financiación de proyectos grandiosos que benefician a la minoría selecta dominante, pero no equilibran adecuadamente las prioridades medioambientales, sociales y de desarrollo.

La construcción de presas es un ejemplo históricamente destacado. En general, hay una tendencia a sobreestimar los beneficios económicos de grandes proyectos de infraestructuras en países que padecen una deficiente administración de los asuntos públicos y corrupción y a subestimar los costos sociales a largo plazo del pago de los préstamos, aun cuando no se materialicen los ingresos prometidos. Evidentemente, el BAII corre ese riesgo.

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