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Meritocracia y democracia en la educación pública

SANTIAGO – ¿De dónde provienen las elites latinoamericanas? Si nos guiamos por el realismo mágico, tendencia literaria que una vez fue de gran popularidad en Estados Unidos y Europa, pertenecen a una de las 14 familias (sí, 14 es el número que se repite) que desde la colonia son propietarias de toda la tierra arable - y de todo lo demás.

Pero la realidad es más compleja que la ficción. En la mayor parte de América Latina, las familias tradicionales hace mucho tiempo que aprendieron a compartir el poder político con una elite diferente: urbana, profesional, culta y egresada de los mejores liceos y universidades públicas de la región. En Chile, sin embargo, esto podría estar a punto de cambiar.

El Instituto Nacional es tan antiguo como la República de Chile. Es gratis, tiene un sistema de admisiones basado sólo en el mérito, y estudiantes de familias de clase media o de sectores populares componen la mayor parte de su alumnado.

En las pruebas de selección para la universidad que se realizaron el año pasado, veintidós alumnos del Instituto Nacional obtuvieron puntajes nacionales - muchos más que los nueve provenientes del segundo mejor plantel, un colegio privado y caro del Opus Dei. En el Instituto Nacional y en su par femenino, el Liceo 1, se han educado dieciocho presidentes chilenos, y cuatro de los últimos siete, entre ellos Michelle Bachelet.