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Chile y el tercer muro

SANTIAGO – Chile celebró sus 200 años de independencia en 2010. Solamente 20 de 198 países en el mundo han llegado a esa edad. Por ello, para los chilenos este ha sido un tiempo de evaluación y de plantearnos una pregunta muy simple, pero esencial: ¿Hemos hecho las cosas bien o mal?

Si nos comparamos con el resto de América Latina, la verdad es que hemos hecho muy bien las cosas, especialmente en los últimos 25 años en los cuales pasamos de ser uno de los países más pobres del continente a uno con el ingreso per capita más elevado de la región. Sin embargo, si nos comparamos con el grupo más exclusivo de países desarrollados, lo cierto es que todavía tenemos mucho que aprender de ellos.

El gran objetivo, la gran misión, el desafío más importante de nuestra generación, la generación Bicentenario, es solo uno: que Chile sea el primer país de América Latina que pueda decir antes de que finalice la década, con orgullo y humildad, que ha dejado atrás la pobreza y se ha convertido en un país desarrollado con verdaderas oportunidades para el progreso espiritual y material de todos sus hijos.

Por supuesto, este es un sueño que ha sido extraordinariamente elusivo en nuestros primeros 200 años de independencia. Entonces, ¿por qué sería diferente ahora?