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Cambiar África desde dentro

ROMA – En la actualidad, una grave crisis alimentaria amenaza a Sudán. En África del Este, donde millones ya dependen de la ayuda de alimentos, se avecina un fuerte aumento en el coste de los cultivos de primera necesidad.

Estas son apenas las últimas causas de preocupación en un periodo turbulento que comenzó hace dos años, cuando muchas áreas de África y Asia sufrieron de falta de alimentos debido a un alza mundial en los precios, que hizo que los pobres, que ya tenían que hacer grandes esfuerzos por satisfacer sus necesidades básicas, se vieran empujados a una pobreza todavía mayor. Y tras ello vino la crisis financiera global, que también golpeó a los pobres con más fuerza.

En la mayor parte de los países desarrollados, la agricultura es la principal fuente de empleo y exportaciones. Históricamente ha impulsado el desempeño económico de muchos países, generando un crecimiento que ha demostrado ser al menos el doble de eficaz para reducir la pobreza que el crecimiento en otros sectores. En consecuencia, la inversión en desarrollo agrícola y rural es vital para la seguridad alimentaria y un desarrollo económico sostenible.

De hecho, la gran mayoría de los países que hoy son desarrollados crecieron a partir de sólidas bases agrícolas, cuyos superávits de producción generaron riqueza y prosperidad. Eso es lo que está ocurriendo hoy en día en Vietnam, y es el camino que China e India emprendieron para ir convirtiéndose en motores de crecimiento económico.