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El despertar del gigante de Asia Central

LA HAYA – La Organización de Cooperación de Shangai (OCS) asocia a casi la mitad de la población mundial; varios de sus miembros poseen armas nucleares, muchos otros son grandes proveedores de energía; y también reúne a algunas de las economías de más rápido crecimiento del mundo. Con todo, pocos fuera de Asia central han oído hablar mucho de ella.

La OCS surgió de las ruinas de la Unión Soviética en 1996. Actualmente, sus miembros son Rusia, China, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, mientras que Mongolia, Irán, Pakistán y la India participan como observadores. Rusia y China siguen siendo los miembros principales. Desde su nacimiento, los ejercicios militares de la OCS se han vuelto cada vez más ambiciosos, y han crecido de un esquema bilateral hasta llegar a incluir a todos los miembros. La OCS también está empezando a luchar en conjunto contra el tráfico de drogas y el crimen organizado.

Hasta hace poco, los miembros de la OCS abordaban los temas energéticos únicamente de  manera bilateral. Sin embargo, el año pasado la organización, con el fin de coordinar las estrategias y reforzar la seguridad sobre esas cuestiones, estableció un club que reúne a los países que consumen y a los que producen energía, a los países de tránsito y las empresas privadas. La OCS también promueve el libre comercio y su objetivo es construir infraestructura esencial como carreteras y vías férreas para comunicar a sus miembros e impulsar el comercio entre ellos, al tiempo que armoniza los sistemas aduaneros y los aranceles.

No obstante, la cooperación en la OCS continúa más enfocada en los objetivos nacionales que en los colectivos ya que los intereses de sus miembros divergen ampliamente. China, por ejemplo, requiere mercados para sus productos y más recursos energéticos, mientras que Rusia pretende utilizar a la OCS para promover su agenda antioccidental. Los demás miembros de la organización –encabezados por China y Kazajstán- quieren fortalecer sus niveles, ya altos, de cooperación económica con Occidente. Por eso, por ejemplo, en la cumbre de la OCS de agosto, Rusia no obtuvo el apoyo de otros miembros en cuanto al conflicto con Georgia.