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Asesoramiento en materia de carrera profesional para el siglo XXI

Como profesor universitario, oigo hablar mucho de preocupaciones por la carrera profesional. Cuando mis alumnos se preparan para iniciar una vida laboral que durará cincuenta años o más, prácticamente todos ellos intentan ser futurólogos al elegir las aptitudes en las que invertir. Si eligen una profesión que acabe decayendo en el próximo medio siglo, pueden lamentarlo profundamente. Saben que un cambio de carrera profesional a mitad de la vida resulta difícil, por lo que quieren hacer la mejor elección cuando aún son jóvenes.

Por lo que me dicen mis alumnos, hay un miedo generalizado a la "mercantilización" de los puestos de trabajo en la moderna economía mundial, impulsada por las tecnologías de la información. Les preocupa que en los próximos años incluso personas muy competentes se vean contratadas y despedidas indiscriminadamente, compradas y vendidas como otras tantas toneladas de cobre o cajas de pavos congelados. Con ello la satisfacción en el puesto de trabajo resultaría perjudicada. Al fin y al cabo, si el puesto de trabajo sólo requiere el conocimiento de la tecnología existente, puede desempeñarlo cualquiera –y en cualquier parte del mundo– que haya aprendido dicha tecnología o –peor aún– alguna computadora.

De hecho, aunque con frecuencia se cree que las computadoras sólo substituirán puestos de trabajo que requieran pocas aptitudes, mis alumnos me recuerdan que no es así. En algunos aspectos se están substituyendo los conocimientos médicos por sistemas computadorizados de diagnóstico (sistemas expertos) y gran parte del trabajo que en tiempos hacían los ingenieros ha sido substituido por sistemas de diseño computadorizado. Preocupa a mis estudiantes que esas tendencias sigan reduciendo la seguridad en el empleo y los niveles de los salarios e incluso eliminando del todo algunos puestos de trabajo.

Algunos estudiantes, por considerar que es mejor comprar y vender que ser comprado y vendido, sacan la conclusión de que deben formarse para carreras empresariales, financieras o posiblemente jurídicas. Quieren los conocimientos técnicos que les permitirán figurar en los niveles de dirección y no en los de los dirigidos y algunos intuyen que habrá una mayor seguridad en el empleo y mejores perspectivas de carrera profesional en el nivel internacional de esas esferas. En cambio, mis alumnos consideran profesiones como las de médico o ingeniero –que requieren conocimientos técnicos muy especializados y que no los preparan para moverse en la economía internacional– particularmente vulnerables a la mercantilización.