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¿Podremos sobrevivir al “Antropoceno”?

Durante los últimos tres siglos, los efectos del ser humano sobre el medio ambiente global se han intensificado. Lo que es más importante, nuestras emisiones de bióxido de carbono podrían provocar patrones climáticos que se alejen significativamente de su curso natural durante muchos milenios.

Parece adecuado asignar el término “Antropoceno” a la actual era geológica, dominada de muchas formas por el ser humano, como complemento del Holoceno –el período cálido de los últimos 10-12 milenios. Podría decirse que el Antropoceno comenzó en los últimos años del siglo XVIII, cuando los análisis del aire atrapado en el hielo polar muestran el principio de las concentraciones globales de CO2  y metano. Esta fecha también coincide con el diseño de la máquina de vapor de James Watt en 1784.

Ya desde 1873, cuando el geólogo italiano Antonio Stoppani se refirió a la “era antropozoica” definida por “una nueva fuerza telúrica, que se puede comparar en poder y universalidad a las grandes fuerzas de la Tierra", se observaba la influencia de la humanidad sobre el medio ambiente.

En 1926, V. I. Vernadsky reconoció de manera similar el creciente impacto del ser humano en “la dirección en la que deben avanzar los procesos de la evolución, a saber, hacia una mayor conciencia y reflexión y formas que tengan una influencia creciente en su entorno.” Vernadsky y Teilhard de Chardin utilizaron el término “noosfera” –el mundo del pensamiento—para señalar el creciente papel del poder del cerebro humano para configurar su futuro y su ambiente.