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¿La radiación puede ser buena para el hombre?

STANFORD – El terremoto –y los problemas relacionados con el tsunami en la planta de energía nuclear Daiichi Fukushima de Japón- han inspirado una infinidad de comentarios y especulaciones. Desafortunadamente, gran parte del debate sobre el desastre y sus implicancias ha sido problemático y estuvo caracterizado por la desinformación.

Los niveles de radiación han aumentado hasta 40 veces el nivel normal a 20 kilómetros de la planta de Fukushima; se ha detectado una mayor radioactividad en leche, pescado y una variedad de verduras cultivadas en la región; y el agua potable en Tokio, a 225 kilómetros de Fukushima, ha sido declarada no apta para el consumo por parte de los niños. Varios países han prohibido las importaciones de leche y verduras provenientes de la zona afectada.

¿Qué vamos a hacer con todo esto?

La radiación a estos niveles plantea una amenaza mínima para la salud humana para todos aquellos que estén fuera del área inmediata de la estación de energía nuclear. Gran parte de la radiación es Yodo-131, lo cual es una buena noticia por varias razones. Primero, este isótopo tiene una vida media corta –sólo unos ocho días-, de modo que cae a niveles insignificantes en poco tiempo (en 10 semanas, queda menos del 0,1%). Segundo, indica que la causa de la radiación es el propio reactor, y no barras de combustible usadas (que almacenan radioisótopos mucho más peligrosos y de más larga vida). Tercero, existe un antídoto efectivo y de fácil alcance para aquellas personas en riesgo: yodo no radioactivo, disponible en tabletas o en líquido, que bloquea la absorción del Yodo-131 en la glándula tiroides.