2

¿Podrá Hezbolá capear la “primavera árabe”?

BEIRUT – Hace tres años, las encuestas regionales de opinión mostraron que los dirigentes más populares de Oriente Medio eran el dirigente de Hezbolá, Sayed Hasan Nasralah, el Presidente de Siria, Bashar Al Asad, y el Presidente del Irán, Mahmoud Ahmadinejah. En aquel momento la población agradecía que hicieran frente a Israel en el Líbano y en Gaza y opusiesen resistencia contra las políticas americanas agresivas en la región.

Con la “primavera árabe”, la opinión pública regional se ha inclinado por conceder prioridad a los derechos humanos y la reforma democrática, en lugar de a  la política exterior. Actualmente, se denigra a Asad, se acusa al gobierno de Ahmadinejah de reprimir violentamente a sus propios manifestantes en pro de la democracia y se condena tanto a Hezbolá como al Irán por seguir respaldando a Asad, mientras éste mata a su población.

A consecuencia de ello, Hezbolá ya no es el movimiento enormemente popular que en tiempos fue en todo el mundo árabe y musulmán, pero sigue siendo una fuerza muy eficaz y armada hasta los dientes y, como señaló Maquiavelo hace mucho tiempo, en política es más importante ser temido que ser amado.

Desde luego, Hezbolá sigue siendo respetado a regañadientes por su capacidad para hacer frente a Israel, pero ha perdido su halo como voz de los oprimidos y se ha manifestado como bando partidista y sectario que se pone de parte del Irán y de sus aliados aun a expensas de las vidas y los derechos humanos en la vecina Siria.