¿Puede redundar en algún beneficio el vertido de petróleo de BP?

CAMBRIDGE – Tal vez sea un sueño imposible, pero podría ser que la catástrofe producida por el vertido de petróleo de BP en el golfo de México haga de catalizadora final del apoyo a una política medioambiental americana sólida. Sí, se debe castigar a los culpables, tanto para mantener el convencimiento de los ciudadanos de que la justicia prevalece como para hacer que otros productores de petróleo se lo piensen dos veces antes de correr riesgos descomunales, pero, si eso fuera lo único que resultara de la calamidad del BP, sería una trágica perdida de una oportunidad para devolver un poco de cordura a la política energética y medioambiental nacional de los Estados Unidos, que ha ido extraviándose cada vez más en los últimos años.

¿Por qué habría de haber alguna razón para la esperanza, en vista sobre todo de que la política medioambiental de los EE.UU. se ha basado en la irrealista creencia de que unas subvenciones relativamente pequeñas para las nuevas tecnologías energéticas pueden substituir a incentivos fiscales a los precios  para los productores y los consumidores?

El caso es que el vertido de petróleo de BP está a punto de convertirse en un motivo para un cambio de políticas de proporciones históricas. Si los huracanes estivales empujan grandes cantidades de petróleo hasta las playas de Florida y la costa oriental, la explosión política resultante hará parecer muda la reacción ante la crisis financiera.

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