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La defensa de la sostenibilidad por razones económicas

BERKELEY – Los inversores de todo el mudo están buscando cada vez más oportunidades que puedan ofrecer beneficios sociales y medioambientales, además de tasas de rédito en los mercados. Si continúa esa tendencia, en la que el avance hacia la consecución de los objetivos sociales o medioambientales realza el valor de una inversión, fortalecerá el compromiso con la sostenibilidad que ya está cobrando impulso entre las empresas de todo el mundo.

El año pasado, uno de cada seis dólares de activos gestionados profesionalmente en los Estados Unidos –un total de 6,6 billones de dólares– fue destinado a alguna forma de inversión sostenible, en particular en activos de valores públicos.

Unas 1.260 empresas, que gestionan 45 billones de dólares en activos, han firmado los “principios para la inversión responsable,” de las Naciones Unidas, que reconocen los factores sociales, medioambientales y de gestión idónea (SMG) –y, por tanto, la salud y la estabilidad de las empresas y los mercados a largo plazo– como decisivos para los inversores. Un firmante, CalPERS, uno de los mayores inversores institucionales del mundo, ha dado un paso más: exigirá a todos los gestores de sus inversiones que determinen e integren los factores SMG en sus decisiones, iniciativa audaz que podría transformar los mercados de capitales.

El número de empresas que publican informes sobre la sostenibilidad ha aumentado desde menos de 30 a comienzos del decenio de 1990 hasta más de 7.000 en 2014 y, en una reciente encuesta de opinión de Morgan Stanley, el 71 por ciento de los que respondieron afirmaron estar interesados en la inversión sostenible.