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Otro gran error de Bush

Una vez más, la administración Bush está cometiendo un error garrafal en el Oriente Medio, al apoyar activamente al gobierno israelí en su negativa a reconocer un gobierno de unidad palestino que incluya a Hamas. Esta actitud impide cualquier avance hacia un acuerdo de paz, en un momento en que dar pasos en pos de la solución del problema palestino podría ayudar a evitar un conflicto en todo Oriente Medio.

EE.UU. e Israel desean tratar únicamente con el presidente de la Autoridad palestina, Mahmoud Abbas, a la espera de que con las nuevas elecciones Hamas pierda la mayoría que hoy posee en el Consejo Legislativo Palestino. Se trata de una estrategia sin futuro, ya que si se hiciera un llamado a elecciones anticipadas Hamas las boicotearía e, incluso si su resultado fuera la exclusión de Hamas del gobierno, ningún acuerdo de paz podría sostenerse en el tiempo sin su apoyo.

Mientras tanto, Arabia Saudita está siguiendo un camino distinto. En una reunión cumbre realizada en febrero en La Meca entre Abbas y el líder de Hamas Khaled Mashaal, el gobierno saudita sirvió de mediador para el logro de un acuerdo entre Hamas y Fatah -que han tenido violentos enfrentamientos- con miras a la formación de un gobierno de unidad nacional. Según el acuerdo de La Meca, Hamas aceptó “respetar las resoluciones internacionales y los acuerdos [con Israel] firmados por la Organización de Liberación Palestina”, lo que incluye los acuerdos de Oslo. Los sauditas ven este gesto como el preludio a una oferta de acuerdo de paz con Israel, del cual Arabia Saudita y otros países árabes serían garantes. Sin embargo, no es posible avanzar en ello mientras la administración Bush y el gobierno israelí de Ehud Olmert persistan en negarse a reconocer un gobierno de unidad que incluya a Hamas.

Muchas de las causas del impasse actual tienen su origen en la decisión del Primer Ministro israelí Ariel Sharon de retirarse unilateralmente de la Franja de Gaza, sin negociar con la Autoridad Palestina -controlada en ese entonces por Al Fatah-, lo cual fortaleció a Hamas y contribuyó a su victoria electoral. Luego Israel, con un fuerte apoyo estadounidense, se negó a reconocer el gobierno de Hamas electo democráticamente y retuvo el pago de millones en impuestos recaudados por los israelíes en su nombre, lo que generó dificultades económicas y socavó la capacidad de funcionar del gobierno. Sin embargo, no redujo el apoyo a Hamas entre los palestinos y reforzó la posición de los islamistas y otros extremistas que se oponen a entablar negociaciones con Israel. La situación se deterioró hasta el punto que Palestina ya no contó con una autoridad con la que Israel pudiera negociar.