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Los capos militares de las drogas de Birmania

La censura a los medios impuesta por la junta militar de Birmania en cuanto a su decisión de ceder su turno como Presidente de la Asociación de Países del Sureste Asiático (ASEAN por sus siglas en inglés) el próximo año muestra que ha recibido un severo golpe a su prestigio. En efecto, la decisión estuvo lejos de ser voluntaria. El líder de la Junta, el General Than Shwe se desprestigió y pronto desapareció completamente de la vista del público al grado que algunos birmanos pensaron que había muerto.

Los actores que presionaron al régimen a renunciar a la presidencia de la ASEAN no fueron los tradicionales defensores de derechos humanos de occidente sino los vecinos más cercanos a Birmania de la Asociación. Esto debe de haber hecho que el retiro fuera doblemente doloroso para los generales ya que la ASEAN había sido uno de los escudos más fuertes de la junta en contra de la presión internacional.

Para la ASEAN el episodio fue una lección de afirmación. Mostró que la presión constante funciona mejor que "el compromiso constructivo" que emprendió, sin resultado, durante los ocho años desde que Birmania se adhirió a la organización.

Este cambio ha estado dirigido por una agrupación embrionaria de legisladores regionales electos conocida como el Grupo Interparlamentario de la ASEAN sobre la Democracia en Myanmar (AIPMC por sus siglas en inglés) del cual yo soy miembro. Se estableció en noviembre pasado para estimular el desarrollo de la democratización en Birmania, por legisladores de Tailandia, Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur y Camboya que dieron el paso, sin precedentes, de atravesar las líneas nacionales y de partidos para revisar críticamente la política de la ASEAN sobre Birmania, buscar la liberación de Aung San Suu Kyi y descalificar a Birmania para la presidencia.