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La duradera capacidad de dirección de los Estados Unidos

WASHINGTON, DC – Muchos observadores han citado la crisis de Ucrania como un ejemplo más de retirada por parte de los Estados Unidos y disminución de su influencia mundial. Algunos lo han interpretado también como prueba de un empeño, encabezado por Rusia, para movilizar a las más importantes economías en ascenso –el Brasil, la India y China– contra Occidente. Si bien hay algo de cierto en esas posiciones, las dos son una tremenda exageración, como también lo es la idea de que la capacidad de los Estados Unidos para moldear un sistema internacional seguro y próspero está en decadencia.

Los EE.UU. han pasado por unos años difíciles. Después de dos guerras largas y agotadoras, su retirada del Afganistán va avanzando despacio. En Siria, la intransigencia de Rusia y de China ha frustrado los intentos de encontrar una solución diplomática y la autoafirmación en aumento de China en los mares de la China Meridional y Oriental está amenazando el predominio regional de los EE.UU., al tiempo que aumenta el riesgo de una crisis con el firme aliado de los Estados Unidos que es el Japón.

Entretanto, muchos de los aliados europeos de los Estados Unidos están atrapados en una difícil situación económica y, aunque la economía de los EE.UU. está recuperándose de la crisis financiera mundial, su tesoro y su reputación han sufrido un duro golpe.

No obstante, los EE.UU. siguen siendo los protagonista mundiales más influyentes: entre otras cosas, por las sólidas alianzas que mantiene. Toda la atención prestada al ascenso económico de China –y, en menor medida, al de la India y del Brasil– ha eclipsado el éxito de aliados de los EE.UU. como Corea del Sur, Turquía, Indonesia y Alemania. En realidad, la inmensa mayoría de las economías más sólidas del mundo son aliadas de los EE.UU.