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Deserción en la batalla por Gran Bretaña

SAINT PIERRE D’ENTREMONT, FRANCIA – En el triste estado de cosas que quedó tras el referendo por el Brexit en el Reino Unido, parece que quienes hicieron campaña por seguir dentro de la UE han renunciado a luchar por el futuro de su país. Peor aún, parece que muchos han aceptado la premisa fundamental del bando opuesto: que en Gran Bretaña hay demasiados europeos.

Esto cambió para peor los términos del debate, y llevó a que se planteen un sinfín de hipótesis infundadas. Que aunque el RU imponga restricciones a la inmigración de nacionales de la UE, el acceso a los mercados no resultará tan afectado. Que la UE podría renunciar a la libre movilidad de los trabajadores para complacer al RU. Que podría introducir excepciones especiales para proteger al sector universitario británico, o dispensar al RU un trato similar al de Liechtenstein, un microestado con acceso al mercado común.

En realidad, si los que votaron por quedarse en la UE aceptan el argumento de que Gran Bretaña debe restringir el ingreso de europeos, el RU (o al menos Inglaterra y Gales, si Escocia e Irlanda del Norte, proeuropeas, lo abandonan) se encaminará a una salida “dura”, no solo de la Unión, sino del mercado común europeo. De ser así, el precio para el país será alto. No sabemos a cuánto ascendería el costo total, pero es de prever que será penoso para mucha gente y perjudicial para muchas instituciones.

¿Tiene alguna validez la afirmación de que el RU se llenó de gente de otros estados miembros de la UE? El gráfico siguiente muestra, para cada país de la UE, el porcentaje de inmigrantes de otros países de la Unión allí presentes. El RU está en la parte superior de la distribución, pero a la par con muchos otros países de la UE, y dista de tener la mayor cantidad de inmigrantes de la UE per cápita. En realidad, la proporción respecto de la población total es el doble en Irlanda.