British Chancellor of the Exchequer George Osborne Wiktor Dabkowski/ZumaPress

En el Reino Unido: ¿sin dolor, no se es ganador?

LONDRES – El historiador económico Niall Ferguson me recuerda al fallecido historiador de Oxford, A.J.P. Taylor. Si bien Taylor sostuvo que trató de decir la verdad en sus escritos históricos, estuvo bastante dispuesto a tergiversar los hechos por una buena causa. Ferguson es también un gran historiador – sin embargo, es completamente inescrupuloso cuando la motivación que lo impulsa es política.

La causa de Ferguson es el neoconservadurismo estadounidense, junto con una aversión implacable a Keynes y los keynesianos. Su última defensa de la austeridad fiscal llegó inmediatamente después del reciente proceso electoral en el Reino Unido, Ferguson escribió en el Financial Times que, “el Partido Laborista debería culpar a Keynes por su derrota”.

El razonamiento de Ferguson equivale al de un brutal administrador de disciplina que justifica sus métodos señalando que la víctima está aún viva. Alegando a favor de George Osborne, Canciller de la Hacienda del Reino Unido, Ferguson señala que la economía del Reino Unido creció un 2,6% el año pasado (el “mejor desempeño entre todas las economías de los países G-7”), pero ignora el daño que Osborne infligió a la economía en el camino a esa recuperación.

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