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Brecht sobre Brexit

LONDRES – Tras el levantamiento de los trabajadores en Alemania Oriental el año 1953, el dramaturgo Bertolt Brecht propuso mordazmente que “si el pueblo había perdido la confianza en el gobierno”, al gobierno le resultaría más fácil “disolver al pueblo y elegir otro pueblo”. Hoy en día, este es un sentimiento que reverbera en muchas personas en el Reino Unido, a consecuencia del referéndum Brexit del pasado mes de junio.

Al calor de la campaña del referéndum, Michael Gove, en aquel entonces ministro de Justicia y miembro líder de la campaña a favor de “Salir” de la UE, dijo: “Creo que el pueblo de este país ya está harto de todo tipo de expertos que representan a organizaciones que se denominan mediante siglas, expertos que se equivocaron una vez tras otra. Gove fue al ataque de organizaciones como el FMI, la OCDE, la LSE, y todos los otros conciliábulos de economistas que sostenían que la salida de la Unión Europea causaría daño a la economía británica.

Lamentablemente, Gove tenía razón – no en cuanto a lo que sucedería a la economía, sino sobre el bajo respeto que las personas tienen por los conocimientos especializados en economía. A pesar de la opinión casi unánime de los profesionales en economía sobre que la salida Brexit inclinaría al Reino Unido hacia la recesión y reduciría su tasa de crecimiento a largo plazo, los votantes actuaron según lo que les dictaban sus corazones, no sus billeteras. La campaña “Permanecer” fue acusada de utilizar las advertencias de los economistas para tratar de asustar a los votantes llevándolos a la sumisión.

Algunos han señalado que quienes tienen la culpa del resultado del referéndum son los propios economistas, debido a que no fueron capaces de hablar en un idioma comprensible para las personas comunes y corrientes. Se hizo una acusación similar en contra de los banqueros y de otros financistas, quienes de igual manera no fueron convincentes; y a quienes, además, se los percibió como personas que expresaban argumentos que se originaban en su estrecho egoísmo sectorial.