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La salida para Brasil

WASHINGTON, DC – Con la expresidenta brasileña Dilma Rousseff destituida por juicio político, el nuevo gobierno del presidente Michel Temer debe solucionar el desorden macroeconómico brasileño. ¿Puede el gobierno de Temer salvar a una economía brasileña que se desmorona?

La situación es ciertamente desesperada. De hecho, Brasil ha estado experimentando últimamente la contracción económica más poderosa de su historia reciente. Su PBI per cápita será más del 10 % menor este año que en 2013 y el desempleo se ha disparado a más del 11 %, 4 puntos porcentuales más que en enero de 2015.

Brasil carece de una vía fácil de recuperación por un motivo sencillo: el problema actual deriva de la intensificación en los últimos años de vulnerabilidades económicas de larga data, en especial, el derroche fiscal y el anémico crecimiento de la productividad.

Consideremos la posición fiscal brasileña, que se ha deteriorado rápidamente desde 2011: un superávit primario del 3,1 % del PBI dio lugar a un déficit de más del 2,7 %; eso llevó a un déficit presupuestario general cercano al 10 % del PBI. De hecho, las causas de ese deterioro fueron creadas hace mucho tiempo.