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Brazil, Iran, and the Road to the Security Council

SAN PABLO – El intento del gobierno de Brasil de participar en las negociaciones internacionales sobre el programa nuclear de Irán bien podría llamarse "Un manual para candidatos a una membrecía permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas".

Los esfuerzos diplomáticos de Brasil con Irán -un país sospechado de desarrollar energía nuclear para fines militares- comenzaron en una reunión el año pasado entre el presidente Barack Obama y su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, durante la cumbre del G8+5 en L'Aquila, Italia.

De acuerdo con Robert Gibbs, el vocero de prensa de Obama, y las autoridades brasileñas, Obama dijo que no tenía objeciones de ningún tipo a que Lula hablara con el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad. Pero Obama sugirió utilizar el peso de las relaciones comerciales entre ambos países para decirle al líder iraní que debería seguir el ejemplo de Brasil (en Brasil, la prohibición a la energía nuclear para fines militares está ratificada en la Constitución).

Lula y Ahmadinejad se reunieron en junio de 2009, cuando Obama todavía le extendía la mano a los ayatollahs. Lula actuó según la sugerencia de Obama cuando recibió a Ahmadinejad en Brasilia. Reconoció -como lo hacen todos- que "Irán tiene razón de querer desarrollar un programa nuclear con intenciones pacíficas", pero inmediatamente pidió "respeto por los acuerdos internacionales" y subrayó el hecho de que "es el camino que está siguiendo Brasil".