El nuevo objetivo del emperador

NUEVA DELHI – El emperador japonés Akihito y la emperatriz Michiko, en un viaje excepcional al exterior, deben iniciar una gira por las ciudades indias de Nueva Delhi y Chennai el 30 de noviembre. La visita de una semana de la pareja imperial probablemente marque un momento decisivo en las relaciones indo-japonesas, fomentando vínculos económicos y de seguridad más estrechos entre las dos principales democracias de Asia en su búsqueda de un orden asiático pluralista y estable.

Tradicionalmente, una visita del emperador japonés -excepto en el caso de una coronación o la celebración de un aniversario real- significaba un punto de inflexión en una relación bilateral. Si bien el emperador es simplemente el "símbolo del estado" según la constitución de postguerra impuesta por Estados Unidos, conserva una influencia significativa, debido a la veneración japonesa de la dinastía imperial -la monarquía hereditaria continua más antigua del mundo, cuyos orígenes se pueden rastrear en el año 660 a.C.-. De hecho, las visitas del emperador al exterior siguen siendo profundamente políticas, y establecen el tono -si no la agenda- para la política exterior de Japón.

Tomemos por caso la visita de Akihito a China en 1992 -la primera visita de ese tipo realizada por un emperador japonés-. El gobierno del líder chino Deng Xiaoping -agradecido por la renuencia de Japón a mantener sanciones punitivas por la masacre de la Plaza Tiananmen en 1989 y ansioso por un reconocimiento internacional, para no mencionar su interés en el capital y las tecnologías comerciales japonesas- había extendido siete invitaciones en el transcurso de dos años.

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