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La gran desconexión

PARÍS – Desde la segunda mitad de 2012, los mercados financieros se han recuperado con fuerza en todo el mundo. De hecho, en los Estados Unidos el índice industrial Dow Jones alcanzó su máximo de todos los tiempos a comienzos de marzo, después de haber subido casi un nueve por ciento desde septiembre. En Europa, “las armas de agosto” del Presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, resultaron notablemente eficaces. Draghi cortó el deslizamiento del euro hacia la perdición al prometer posibles compras ilimitadas de bonos de los Estados miembros. Entre el 1 de septiembre de 2012 y el 22 de febrero de 2013, el índice FTSEurofirst subió casi un siete por ciento. También en Asia los mercados financieros han subido desde septiembre y de la forma más espectacular en el Japón.

Ni siquiera las elecciones italianas celebradas a finales de febrero parecen haber preocupado demasiado (al menos hasta ahora) a los mercados. Aunque la diferencia entre los bonos a diez años italianos y españoles y los alemanes subieron brevemente entre 30 y 50 puntos después de que se anunciaron los resultados, luego se relajaron hasta los 300-350 puntos básicos, frente a los 500-600 anteriores a la decisión del BCE de crear sus “transacciones monetarias directas”.

Pero esa fuerza de los mercados financieros está reñida con los acontecimientos políticos y los indicadores económicos reales. En los Estados Unidos, los resultados económicos mejoraron sólo marginalmente en 2012, con un aumento anual del PIB del 2,3 por ciento, frente al 1,8 por ciento en 2011. El desempleo siguió siendo elevado, un 7,8 por ciento al final de 2012 y casi no ha habido aumento de los salarios en los últimos años. Los ingresos medios de las familias en los EE.UU. siguen siendo inferiores al nivel de 2007 –próximos, en realidad, a su nivel de hace dos decenios– y el 90 por ciento, aproximadamente, de todos los aumentos de ingresos en este país durante el período posterior a la crisis han correspondido al uno por ciento de las familias que cuentan con los mayores ingresos.

Las indicadores correspondientes a la zona del euro son aún peores. La economía se contrajo en 2012 y los salarios bajaron, pese a los aumentos habidos en Alemania y en algunos países nórdicos. Aún no se dispone de estadísticas fiables, pero la pobreza en el sur de Europa está aumentando por primera vez en varios decenios.