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La Madre Tierra para Evo Morales

LA PAZ – "La Madre Tierra no está en venta" dijo con vehemencia el representante boliviano ante la Conferencia de Doha, afirmando que "no hemos venido a hacer negocios con el cambio climático". Este esfuerzo por ejercer cierta superioridad moral sobre los demás países, sin embargo, pierde credibilidad cuando se lo confronta con las políticas que se aplican para preservar el medio ambiente en la misma Bolivia.

El discurso radical en defensa del medio ambiente, que rechaza los instrumentos de mercado para la conservación de bosques y áreas vulnerables, así como los compromisos graduales de reducción de emisiones, se basa en la idea de que la causa de la destrucción ambiental en el mundo es el capitalismo, y no el uso de tecnologías específicas o la debilidad de los mecanismos reguladores.

Junto a esta explicación se aludió además a una razón de apariencia esencial: no mercantilizar la Madre Tierra. Tal alusión simbólica es muy fuerte y tiende a colocar a los otros países en una situación incómoda, sobre todo cuando se recuerda que fue por gestión del Presidente boliviano que las Naciones Unidas cambiaron la nominación del Día de la Tierra a la de Madre Tierra.

El éxito simbólico que se puede alcanzar con este discurso es, sin embargo, efímero y de poca eficacia. Más aún cuando se observan las dificultades que tiene quien lo enarbola para traducirlo en políticas efectivas donde el medio ambiente está bajo su responsabilidad: la Amazonía boliviana.